A la distancia
Entre el recuerdo y la mirada presente
«A la distancia. Entre el recuerdo y la mirada presente» es un proyecto digital interactivo sobre la memoria familiar, entendida como una dimensión del cuidado. Presenta una serie de relatos familiares en formato de docuweb y scrollytelling inmersivo, basados en la fotografía, el dibujo y el testimonio hablado.
Hay historias que circulan en las familias a lo largo de los años. Recuerdos queridos, otros más bien dolorosos. Historias que se cuentan en mil versiones distintas y que son parte de la identidad de una familia, que dan cuenta de una época, de un sentir y de una cierta mirada.
Cada vez que tomamos una foto familiar hacemos una apuesta. Queremos preservar algo del presente con la esperanza de que nos resulte valioso más adelante. Hay una confianza, tal vez ingenua o inconsciente, de que llegará el día en el que miraremos atrás para tratar de recuperar algo de lo que sentimos en esos momentos en que fuimos retratados. ¿Qué motivó estas fotos?, ¿En qué pensaron quienes la hicieron cuando las hicieron?, ¿Qué nos dicen ahora y qué ajustes de cuentas hacemos con el pasado al volver sobre ellas?
Desde que vivo entre dos países me enfrento al desafío de entender mi identidad como migrante, de nutrir los vínculos afectivos con mis padres y de procurarles cuidados a pesar de que no estoy con ellos. Envejecemos distanciados, nuestros encuentros presenciales son intermitentes y a veces demasiado cortos para todo lo que queremos decir o hacer. La revisión de algunos de nuestros momentos icónicos como familia nos trae goce, pero también nos invita a cuestionar lo que nos hemos contado a lo largo de los años, a pensar quiénes fuimos y quiénes somos ahora, qué sobrevive y qué nos mantiene aun unidos.
La relación con mis padres es inevitablemente un continuo intercambio de historias y no solo de actualizaciones o verificaciones. Con frecuencia, una vez agotadas las noticias del día , los chismes y el “si, todo bien por acá”, el pasado se abre paso con un “Y te acuerdas tu de tal cosa”. Me da gusto que nuestros intercambios no se agoten en cosas triviales. Sospecho que la intermitencia y la imposibilidad de la cercanía conjuran otro tipo de intimidad entre nosotros.
Mis padres insisten en ver sus fotos antiguas, especialmente, mi papá. Estamos los tres embarcados en la tarea de ordenar nuestro archivo familiar. Al hacerse mayores, mis padres van quedando relegados del acceso a sus fotos más queridas, pues muchas de las que tomaron se encuentran en formato de slides. En mi última visita a Lima, mi mamá me contó que el proyector que usaban se había malogrado hacía ya tiempo y desde entonces ningún técnico había logrado repararlo por falta de disponibilidad de las piezas. Otra distancia se abre para ellos, ya no la de mi migración, ni la de sus limitaciones físicas, sino la de una tecnología que les da la espalda y los olvida.
Este proyecto resulta y es a su vez parte de una cadena de cuidados y de pequeñas rebeliones contra el deterioro: el cuidado que pusieron mis padres y otras personas al hacer nuestras fotos y preservarlas, el auto cuidado que ellos hacen por mantener sus facultades mentales al volver sobre su archivo, plantando cara al glaucoma y los huecos de la memoria; el cuidado que nos damos al compartir las mismas historias y reeditarlas, a pesar de que creemos ya conocerlas y a pesar de las mútliples distancias que hoy nos limitan.
Viviana Quea Acosta.
